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A
la comunidad colombiana residente en Fráncfort
del Main
Comunicado
de denuncia
Es
bien conocido por cualquier persona que esté
más o menos enterada de la realidad colombiana,
que existe una vieja costumbre política en el
país, y es que siempre que llega un nuevo gobierno
al poder, este trae, haciendo alusión al lenguaje
taurino, su propia cuadrilla para dirigir los destinos
de la nación. A esta realidad no escapan los
Consulados y Embajadas en el exterior, y el nuestro
aquí en Fráncfort es un vivo ejemplo de
cómo se reparten las cuotas burocráticas
en el país.
La actividad consular en Colombia, no sólo bajo
este gobierno sino también bajo los antecesores,
ha utilizado el servicio consular para el pago de favores
políticos y no existe un verdadero proceso democrático
en la elección de las personas que representan
nuestros intereses en el exterior. Los criterios de
elegibilidad que deberían responder a las necesidades
de los migrantes en sus aspectos legales, económicos
y culturales, por nombrar varios, se ven desplazados
porque estos espacios ciudadanos de colombianidad se
convierten en auténticos fortines políticos
que responden a intereses regionales más que
nacionales.
En el caso de nuestro Consulado, está claro que
pertenece a la oligarquía costeña, que
ha disfrutado de una estancia más o menos constante
aquí en Fráncfort. La actual cónsul,
la señora Teresita García Romero, oriunda
del departamento de Sucre, y ratificada en el cargo
por el actual presidente de la República, Álvaro
Uribe Vélez. En el año 2004, cuando se
cuestionó el manejo de la nómina diplomática,
el presidente Uribe Vélez respondió así
a los periodistas de RCN radio. “Es cierto ese
parentesco. Nuestra cónsul es cuñada de
la senadora Piedad Zuccardy. Esa niña había
sido cónsul donde está hoy. Cuando quedó
vacante ese consulado la nombramos teniendo en cuenta
que tenía experiencia allí y que había
hecho una gran gestión”.
Todo esto, a pesar del lenguaje a que nos tiene acostumbrados
el presidente de “la seguridad democrática”
y de la lucha “contra la corrupción y la
politiquería”. Sin embargo, está
retórica oficial ha quedado una vez más
en entredicho ante la investigación abierta por
la Corte Suprema de Justicia, en documento de 88 páginas,
según las cuales se señala que en el año
1997 un grupo liderado por el senador Álvaro
García Romero, hermano de nuestra cónsul
en Fráncfort, organizó una banda armada,
financiada con dineros públicos, que años
más tarde perpetró masacres auspiciadas
por grupos paramilitares, como la del 16 de octubre
del año 2000 en los Montes de María, corregimiento
de Macayepo, donde 15 campesinos fueron asesinados,
además de las fosas comunes con más de
500 cadáveres que, según testigos, estaban
enterrados en fincas que los “paras” ocupaban
en zonas de San Onofre, Coveñas, Tolú
y Toluviejo.
Esta situación tan aberrante se suma a toda una
serie de escándalos en que se ha visto comprometido
el gobierno de Uribe Vélez, y que se han intensificado
en el comienzo de su segundo mandato, caracterizado
por su talante absolutista, que a nombre de las élites
oligárquicas ejerce un gobierno cuya naturaleza
política no admite equívocos ni sutilezas
diplomáticas puesto que el poder de los plutócratas,
unido al del Estado que, como se revela en las iniciativas
y medidas económicas y sociales del uribismo,
que tiene su máxima expresión en hechos
como los descritos, debe producir en cualquier demócrata
el más enérgico rechazo.
En tal sentido, llamamos a todos aquellos colombianos
y colombianas que mantienen una posición digna
de patria, exijan la renuncia de manera inmediata de
la actual cónsul
de Colombia en Fráncfort, por razones no solo
de ética y moral sino porque el ejercicio democrático
ciudadano, así nos encontremos a miles de kilómetros
de nuestra patria, es el
de exigir que esos espacios comunes, como lo deben ser
los consulados, puedan representar de manera altiva
y digna los intereses de colombianos en el exterior.
Polo Democrático Alternativo
Francfort del Main
* Para mayor información se pueden consultar
los artículos aparecidos en El Tiempo, de los
días noviembre 11 de 2006 y 19 de mayo de 2005.
Además, el artículo públicado en
el diario Sunday y distribuido por Indymedia Colombia:
El eslabón perdido, diciembre 4 de 2005, del
periodista Daniel Coronell.
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