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GOBIERNO LA SEÑALA COMO
"CABECILLA DE LAS FARC"
Dirigente indígena colombiana
teme por su vida
Por: Álvaro Lesmes.
05/01/09
Tres semanas después de la muerte de su esposo,
Edwin Legarda, la dirigente del pueblo nasa Aída
Quilcué habló con EL TIEMPO desde un lugar
que ni siquiera miembros de su círculo cercano
conocen.
Aída Quilcué es una de las principales
dirigentes de la Minga Indígena, que movilizó
a miles de personas hace dos meses. Su marido fue asesinado
por el ejército y ella está siendo hostigada
por individuos sin identificar.
EL TIEMPO: ¿En qué
va la investigación sobre el asesinato de su
esposo, Edwin Legarda?
- Aída Quilcué: Según parece,
quienes lo mataron perseguían a una cabecilla
de las Farc. Yo, como Consejera Mayor del Consejo Regional
Indígena del Cauca (Cric) estaba señalada
como tal. Lo que quería comprobar el Gobierno
era que el Cric y el movimiento indígena eran
de las Farc. Queda una testigo, que ya habló
con la Fiscalía sobre lo que pasó realmente.
Ella ha sido objeto de acoso por hombres que también
han preguntado por mí, en un carro sin placas.
¿Qué quieren callar
quienes la persiguen?
- Los indígenas terminamos siendo una
oposición frente a las políticas del Gobierno,
frente al proceso de desarrollo, que en muchos casos
ha significado violaciones a los derechos humanos. Nos
convertimos en un riesgo para el Gobierno.
¿La persecución
que usted denuncia viene de parte del Gobierno?
- Es el Gobierno, porque la Fuerza Pública
que asesina a mi esposo es del Gobierno.
¿Usted responsabiliza directamente
al Presidente o a su Ministro del Interior?
- En el Consejo Comunitario del 13 de marzo del
2007, el Presidente dijo directamente que los indígenas
eran de las Farc y que había que ofrecer recompensas.
¿A qué otros responsables puedo buscar
además de quienes nos han señalado?
Con estos antecedentes que usted
relata, ¿se sentará en la mesa de concertación
el 23 de enero?
- Cuando marchamos, lo hicimos para limpiar el
buen nombre del movimiento indígena. ¿Qué
encontramos? La muerte de mi esposo. No hay garantías.
No quiero decir que no me vaya a sentar, pero lo voy
a evaluar seriamente.
¿Cómo está
manejando su seguridad personal?
- El Gobierno, por presión internacional,
me asignó medidas cautelares, aunque yo no veo
seguro tampoco eso. La semana pasada, en La Plata, Huila,
me abordaron cinco motos con dos patrullas de la Policía
y me trataron como si fuera una delincuente.
¿Tiene escoltas?
- No tengo escoltas del DAS ni de la Sijin, nunca
los aceptaré. Estoy con la guardia indígena.
¿Ha pensado en salir del
país?
- No pienso hacerlo, mi vida está aquí.
Es grave que usted como líder
de un movimiento social tenga que estar escondida y
temiendo por su vida...
- Me da mucha tristeza. Perdí a mi esposo
y cada vez que me movilizo pienso en mi hija. No quiero
dejarla sola. Sé que los espíritus, Dios
y quienes están cerca de mí me van a proteger.
Esa es la única confianza que tengo.
Todos los ataques son para usted,
¿Aída Quilcué es indispensable
para la Minga?
- Puede ser así, pero estoy plenamente
segura que si alguna vez me pasara algo, a pesar de
ser indispensable, surgirán muchos más
y hay muchos. No basta con que maten a Aída,
no basta con que hayan matado a Edwin, no basta con
que maten a muchos dirigentes, porque nuestras comunidades
seguirán firmes en la resistencia y en la lucha
por la vida.
Hay quienes dicen que usted encabezaría
una lista al Senado en 2010, ¿en qué va
eso?
- He sido respetuosa de los procedimientos colectivos
que tenemos. Eso lo definirán las autoridades
indígenas en su debido momento.
El Tiempo (Colombia)
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